Fiestas trashumantes: liderazgos comunitarios y fiestas patronales… es la música, compuesta por cantos colectivos de carácter responsorial en honor suyo  y toques de tambor en ritmos tradicionales del Pacífico afronariñense, como arrullos y golpes

Las fiestas patronales afrocolombianas del Pacífico  se celebran en Bogotá desde hace cerca de treinta años.

 Se analiza   desde una aproximación etnográfica, las fiestas trashumantes de la Virgen de Atocha y San Pacho se  argumenta que estas prácticas culturales fortalecen los lazos, vividos e imaginados, con las tradiciones ancestrales de la región del Pacífico. A la vez, articulan procesos de organización comunitaria a nivel local y distrital, así como espacios de participación étnica y cultural para la comunidad afrocolombiana que reside en la capital. Las performances musicales y religiosas, desarrolladas al amparo de las políticas y escenarios multiculturales de la ciudad, ayudan a tejer sentido de comunidad, cumplen funciones de construcción de identidad y finalmente sirven como oferta estatal multicultural y espectáculo étnico. Palabras clave: comunidad afrocolombiana en Bogotá, fiesta de la Virgen de Atocha, fiesta de San Pacho, fiestas patronales, migración y desplazamiento.

Bogotá cuenta en las 20 localidades  con una historia de compleja diversidad que demuestra la capacidad de adaptación de las poblaciones migrantes,  facilitan procesos de construcción de sentido comunitario, así como redes de solidaridad y apoyo mutuo. Lo que aquí llamo “fiestas trashumantes” son fiestas patronales del Pacífico afrocolombiano que se celebran en Bogotá y que articulan algunos procesos de organización social a nivel local y distrital. Estas prácticas culturales afrocolombianas son mecanismos utilizados para fortalecer los lazos, vividos e imaginados, con las tradiciones ancestrales de la región del Pacífico. En Bogotá, estas celebraciones ayudan a fabricar sentido de comunidad, cumplen funciones de construcción de identidad y representan espacios de participación étnica y cultural en algunos escenarios de la política pública de la ciudad. Las fiestas de la Virgen de Atocha y de San Pacho, originarias del Pacífico colombiano —Barbacoas (Nariño) y Quibdó (Chocó), respectivamente—, son eventos locales con fuerte carácter étnico que desde JUAN  SEBASTIAN  ROJAS, de la Universidad Nacional de Colombia · Fiestas trashumantes: liderazgos comunitarios y fiestas patronales.

Estas celebraciones se articulan con necesidades, expectativas, continuidades y adaptaciones marcadas por el nuevo contexto en el que se desarrollan. Cada una de estas fiestas tiene sus propias características, pero ambas manifiestan estrategias de algunos líderes culturales afrocolombianos en Bogotá que buscan reproducir expresiones culturales consideradas importantes en las poblaciones de origen, ayudando así a construir un sentido de “colonia” en territorio bogotano. Las fiestas han tenido 1 La primera fase del proyecto en el que se basa este artículo se desarrolló gracias a la Beca Distrital de Investigación en Música del Instituto Distrital para las Artes de Bogotá, 2017.

EL VELORIO SANTORAL A LA VIRGEN DE ATOCHA EN KENNEDY

El velorio santoral a la Virgen de Atocha se realiza en Bogotá en agosto, en fechas cercanas a las de la fiesta en Barbacoas. Sin embargo. El velorio abre las puertas a las siete de la noche, por lo general en un salón comunal en Bosa o Kennedy, él se realizan varias actividades, entre ellas un conversatorio, una misa afrocolombiana con música tradicional del Pacífico, la repartición de comida y el velorio santoral como tal, en el que se cantan y tocan arrullos tradicionales hasta las seis de la mañana, intercalados con algunos rezos a horas específicas. Este evento implica una importante serie de preparativos, como la elaboración de la comida tradicional afronariñese y el montaje del altar de la Virgen de Atocha de Barbacoas. El altar reviste gran importancia, pues es la expresión terrenal de las divinidades afropacíficas y es uno de los vehículos principales a través de los cuales Atochita, como tradicionalmente se llama a la Virgen, se manifiesta, actividades que son dirigidas por las mujeres mayores del equipo organizador. Este equipo está liderado por Arturo Prado y Marcela Medina de la Corporación Folklórica Kandombeo y Color,  las personas encargadas de oficiar los cantos de arrullo y también los diversos rezos realizados después de la misa a lo largo de la noche, Melba y Purificación Prado, y algunas allegadas, se encargan de  la estética, orden, estructura, jerarquía y ubicación del altar a la Virgen de Atocha en el salón comunal destinado para el evento. Con el equipo del Grupo de Investigación Sonidos Enraizados asistimos a los velorios santorales de 2018 y 2019, los cuales se llevaron a cabo en el salón comunal del barrio Calarcá, localidad de Kennedy, lugar donde se llevaron a cabo por varios años. Se observó los preparativos del día, el pusandao, un plato de gallina, res, cerdo y huevo cocidos en leche de coco, con yuca y plátano.  El altar a la Virgen de Atocha se caracteriza, sobre cómo instalar las mesas, niveles, telas, cintas, flores, velas y las figuras santas —varias estatuas y dos imágenes enmarcadas de la Virgen de Atocha de Barbacoas—. El altar reviste gran importancia, pues es la expresión terrenal de las divinidades afropacíficas y es uno de los vehículos principales a través de los cuales Atochita, como tradicionalmente se llama a la Virgen, se manifiesta.

Gracias a la continuidad de esta fiesta desde 1992, el proyecto es conocido y  es poco probable que le nieguen los recursos, aunque en 2017, año de iniciación de esta investigación, el velorio no se realizó precisamente por eso. Se  gestiona también el viaje de las cantoras y rezanderas que van a oficiar el velorio, así como la traída del chapil, bebida alcohólica nariñense destilada de la caña.  Importante para la realización del ritual, pues aporta a construir sentido de conexión con el territorio originario, con sus saberes ancestrales y su cosmología propia en la diáspora, así como con el consumo de bebidas embriagantes tradicionales que ayudan a establecer una atmósfera emotiva y social ideal para el desarrollo del ritual y su performance musical de alrededor de siete horas.  La organización de la fiesta implica la colaboración con otros colectivos culturales afrocolombianos, por ejemplo Los Hijos de Obbatalá o el Grupo Palenque, quienes históricamente han apoyado la celebración con músicos, gestión o participación en el ritual.  

Las fiestas trashumantes han facilitado la interacción social entre los diversos grupos de migrantes afrocolombianos del Pacífico, muchos de los cuales se conocieron gracias a su participación en estas fiestas. De esta forma, casos como el de Genndy muestran procesos a través de los cuales identidades de tipo local —mujer afrodescendiente de Buenaventura— se traslapan con niveles de identificación más amplios, de orden regional —mujer afrodescendiente del Pacífico,  generando  empatía y sentido de comunidad con más personas, a partir de mecanismos devocionales y expresivos como las fiestas locales trasplantadas a la ciudad de Bogotá. Este movimiento, que trasforma el sentido de lo local en regional en uncontexto de relevancia nacional, es posible a partir del reconocimiento de la cultura afrocolombiana como elemento étnico propio y también como parte de la nación.

 FIESTAS TRASHUMANTES: LIDERAZGOS COMUNITARIOS Y FIESTAS PATRONALES AFROCOLOMBIANAS DEL PACÍFICO EN BOGOTÁ JUAN SEBASTIÁN ROJAS* Universidad de los Andes, Bogotá, Colombia

INVESTIGACIÓN adelantada por la Universidad Nacional de Colombia, Departamento de Antropología; Facultad de Ciencias Humanas. JUAN SEBASTIAN ROJAS y aportes de la Universidad de los Andes


 

0 Comments

Leave a Comment